Nuestro equilibrio es un proceso complejo que depende de múltiples factores. Dicho proceso se inicia con la información que recogen tres captores sensoriales: visión, sistema vestibular y propiocepción. Esta información es procesada por nuestro sistema nervioso central dando lugar a una serie de respuestas en forma de reflejos. Uno de estos reflejos es el Reflejo Vestíbulo-ocular que conecta nuestro sistema visual con el sistema vestibular y nos permite
estabilizar la mirada durante los movimientos de la cabeza.
Cuando todas las informaciones son coherentes y nuestro sistema nervioso central las procesa adecuadamente, nuestro cuerpo se encontrará en equilibrio. En cambio, cuando el sistema vestibular presenta una patología ya sea periférica o central, el paciente desarrollará síntomas que limitarán su vida diaria notablemente.
A través de la rehabilitación vestibular se busca crear nuevas conexiones neuronales a través de las entradas sensoriales no afectadas (visión, propiocepción y el vestíbulo sano en casos de déficit unilateral) así como nuevas estrategias de adaptación y habituación que ayuden al sistema nervioso central a compensar el déficit vestibular unilateral o bilateral.












